Me ha resultado una lectura gelatinosa, escurridiza entre los dedos, sintiéndome incapaz de atrapar la lectura en mis manos. No he leído, sino que he pasado mi vista sobre las palabras, las frases, los párrafos y las páginas incapaz de aprehender la trama literaria de los cuentos, darles formas mental a sus personajes, sentido a los diálogos. No he encontrado al Mario Benedetti que me estremece con su prosa, con sus agudezas intelectuales.
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