Insufrible, infumable, sencillamente ilegible. Claro que esto último no lo he hecho. He utilizado el método de audiolibro para convocar, mientras oía, el dulce sabor del sueño, pero tampoco ha cumplido esa función. Tal vez esto último tenga algo que ver a pesar de la sugestiva voz de la narradora, sin lugar a duda, lo mejor del libro.
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